Sorprendido de estar vivo
RICARDO SILVA SANTISTEBAN

La carreta pierde el cabo
Y las palabras el anillo que las une
Cuando entra el invierno como postrera estación
Lazos y cuerdas me aprietan la garganta
Rostro y muecas ya nada significan
Si el roce del tacto pende como un hilo
Si el escuchar se apaga
Debemos completar la estela de los signos
Debemos arrogar el fin de nuestros actos
Pues la escritura se desprende del racimo de su espina
De la purísima materia de su ser encadenado
(Al llegar a la puerta oí las almas de los muertos
Cogí allí un trozo de grava
Aire y barro mezclados por el ahogo de los hombres
Oí el zumbido de los élitros
Desde la estrella que apenas nos alcanza
Y nos quiebra la rodilla
Porque su fuego se heló en la hondura de los ojos
O en la sierpe de la mente).

Cuando respira la sangre sobre la miel de las flores
Más allá del camino de mi vida
Allende de las luces y las sombras
Dije a la amada compañera de mis sueños:
Las pendientes doblegan nuestro paso
El alba rememora su tarea
La ilusión se despliega inalterable
Cuando casi estrujamos el hilo de la flor
Y nos sorprendemos de estar vivos todavía.