El quiteño compañero de Humboldt
TEODORO HAMPE CARLOS MONTÚFAR Y LARREA (1780-1816)
El hecho de que el barón Alexander von Humboldt financiara de su propio peculio todos los gastos de la famosa expedición o "viaje a las regiones equinocciales del nuevo continente" (1799 a 1804) le permitió decidir, casi individualmente, la ruta, los instrumentos tecnológicos y sus acompañantes. Sólo Aimé Goujand, llamado Bonpland, el médico y botánico oriundo de La Rochela, fue su compañero permanente durante la integridad del viaje. En esta nota quisiera destacar la presencia de un tercer miembro de la expedición, unido a ambos europeos con ocasión de la visita que realizaron a la ciudad de Quito, doscientos años atrás, desde enero hasta junio de 1802.
Perfiles biográficos y sociales
Ese "tercer hombre" fue Carlos Montúfar y Larrea, criollo quiteño nacido hacia 1780 en el seno de una familia aristocrática y acomodada, como segundogénito de los marqueses de Selva Alegre. Montúfar, quien había seguido cursos de filosofía y humanidades en la Universidad de Santo Tomás de Aquino, de su ciudad natal (graduándose como maestro en artes en 1800),2 acompañó voluntariamente a Humboldt y Bonpland en diversas exploraciones que hicieron por las montañas y volcanes de los alrededores de Quito. Pertenecía él a lo más rancio y mejor instruido de la nobleza criolla, como hijo de don Juan Pío Montúfar y Larrea (1758-1818), segundo marqués de Selva Alegre, y de su prima Josefa Teresa de Larrea y Villavicencio.