Umbral recoge parte de un ensayo largo sobre la obra literaria y visual de Jorge Eduardo Eielson titulado De la literatura tridimensional a la escultura poética. Su autor lo ha cedido como un adelanto a su próxima publicación. Las imágenes han sido aquí suprimidas.
Al mar papiros yertos...
En 1951, Eielson visita por primera vez la península itálica e inicia una de sus etapas literarias más fecundas. De este periodo emerge "Habitación en Roma" (1951-54), que puede ser considerado como el resultado de un encuentro con una Europa despojada ya de gloria. A pesar de la aspereza inicial de su encuentro con esta ciudad, se admite aquí que Italia ejerce sobre el poeta una extraña fascinación que lo absorbe por completo.
"(...)/ cómo puedo yo escribir / y escribir tranquilamente / y a la sombra / de una cúpula impasible / de una estatua que sonríe / y no salir gritando / por los barrios horrendos de roma / y lamer las llagas de un borracho / desfigurarme la cara / con botellas rotas / (...)", escribe Eielson en Junto al Tíber la putrefacción emite destellos gloriosos. En ese poema terrible, ya no aparecen letras mayúsculas (característica de todo el poemario y casi la totalidad de "Tema y variaciones"), si bien para resaltar lo incesante de lo que podría ser un verso continuo (Rojas, 1991), acaso también porque la palabra escrita se ha indiferenciado, se ha hecho ajena, se ha convertido en un continuo fluir de versos tintineantes y vacíos, que tratan de recuperar los acontecimientos que se desvanecen sin tregua, sin darse cuenta que el amor a la vida es el encuentro total con ella: integrarse y hacerse uno solo con ese, a menudo, miserable esplendor suyo que no conoce eternidad.