Juego de Identidades
SUSANA ALDANA

Si la identidad es tan importante para unos… ¿por qué no lo es para todos? ¿Por qué en la región interesa tanto el tema y prácticamente es inexistente en la capital? Ciertamente el asunto está vinculado a nuestro devenir como República. La historia salta así doblemente a la palestra. Primero porque cuando señalamos el tiempo que tiene la Nación peruana explícitamente nos referimos a la historia y porque local y regionalmente, la historia es la legitimadora de las identidades. Así aprovecho este ensayo para retomar dos temas que me apasionan, uno, Piura y el otro, la región dentro de la Nación. Retomar porque hace algunos años analicé la historiografía piurana como eje de la identidad regional1 y ahora, enmarco la temática en el nuevo panorama que se nos abre a los piuranos y peruanos.

Primero que nada señalemos que no hay nada más elusivo que la identidad; ésta se escapa día a día y cuando se fija, se anquilosa y simplemente, muere. La identidad responde a la cultura viva de la gente y cambia constantemente con ella.

Pero cuando hablamos de tiempo, hacemos una referencia implícita a la historia a pesar de que por lo común, cuando señalamos los elementos que visiblemente identifican a una región partimos de la cultura viva: nadie duda que el tondero es de Morropón o que el seco de chabelo y el majado de yuca son piuranos. Pero, más importante es el honor de la región y sus cualidades morales, explícitas en sus hijos ilustres; aquellos que han tenido una destacada labor en el nivel regional y más aún, en el nacional. Y para ello, se tiene que echar mano de la historia: Miguel Grau es el gran héroe de la guerra y el arquetipo nacional, cuya inmolación sentó las bases del ideal de marino en el Perú y opacó, por ejemplo, la destacada labor del también piurano Lizardo Montero. Pero hay muchas personas más que reflejan el ser piurano en el tiempo, en la región y en la Nación. Desde Miguel Gerónimo Seminario y Jaime, prócer de la independencia piurana, pasando por el médico Cayetano Heredia, el político Luis Antonio Eguiguren, el indigenista Hildebrando Castro Pozo, el costumbrista Justino Ramírez, el luchador social Sinforoso Benítez, la poetisa Carlota Ramos Santolaya, el literato Jorge Moscol Urbina y hasta el banquero Dionisio Romero entre tantos otros2.