El ayahuasca, el shamán y
el vegetalista El relato que haré sobre el uso tradicional del ayahuasca se basa, principalmente, en los detallados estudios hechos independientemente por los antropólogos Eduardo Luna y Marlene Dobkin de Ríos. El centro de atención de esos estudios fueron las actividades de los curanderos mestizos que actúan entre la población de la Amazonía peruana, principalmente en las ciudades de Iquitos y Pucallpa. El que estos estudios hayan sido realizados en Perú no disminuye su importancia para entender el culto del Santo Daime. Ya que, finalmente, el fundador de la religión brasilera, Raimundo Irineu Serra se inició con el enteógeno en la selva fronteriza entre Brasil y Perú. A más de eso, la Amazonía forma un área cultural de notable homogeneidad, que trasciende su división entre diversos países.
Entre los pueblos indígenas de esa región, se encuentra una figura con funciones, técnicas y atributos bastante uniformes: el shamán. Este personaje, como sus equivalentes en otras partes del mundo, se encarga de establecer contacto con el mundo sobrenatural, buscando influir en la cura de las enfermedades, servir de oráculo, lograr buenos resultados en la cacería, evitar las catástrofes naturales y organizar ceremonias religiosas.